Domingo I de Cuaresma (A)

13-3-11 DOMINGO I CUARESMA (A)

Gn. 2, 7-9; 3, 1-7; Slm. 50; Rm. 5, 12-19; Mt. 4, 1-11



Homilía de audio en MP3

Queridos hermanos:

- Comenzó el miércoles pasado el tiempo de Cuaresma y ésta se prolongará hasta la Pascua del Señor. Este tiempo de Cuaresma hace referencia a los cuarenta años que estuvieron los israelitas en el desierto del Sinaí, a los cuarenta días que estuvo Jesús en el desierto siendo tentado por Satanás. La Iglesia nos presenta estos cuarenta días como tiempo personal y comunitario de conversión, de purificación y de caminar hacia Dios. En este tiempo de Cuaresma Jesús nos pide que dejemos de lado todo lo que no es Dios o de Dios, y que volvamos nuestro rostro hacia Dios.

La Iglesia nos exhorta a los cristianos para que en este tiempo de Cuaresma recobremos la gracia del Bautismo. Esto se logra con nuestro esfuerzo personal y con la acción misericordiosa de Dios, que nos da su fuerza y su santidad. En cuanto al esfuerzo personal, la Iglesia nos pide que hagamos ayuno tan solo dos días: miércoles de ceniza y viernes santo. Además, nos pide que nos abstengamos de comer carne todos los viernes de la Cuaresma e igualmente el miércoles de ceniza. A través de las lecturas de la Biblia y de la predicación, la Iglesia igualmente nos anima a intensificar la oración personal, la confesión sacramental de nuestros pecados, la lectura de la Palabra de Dios, a compartir nuestros bienes por medio de la limosna… Y muchos fieles añaden ellos mismos otras exigencias o mortificaciones que duran todo el tiempo cuaresmal. Aquí “cada uno sabe dónde le aprieta el zapato” y hace un plan cuaresmal a su medida. Por ejemplo, una persona se ha propuesto lo siguiente: - Esforzarme en la oración. - Ayunar un día cada semana, además del Miércoles de Ceniza y del Viernes Santo. - Rezar el Vía Crucis los martes y los jueves. - Acompañar más tiempo a mi tía. - Caminar 2 Km diarios. Esto es porque hay días que no salgo ni a la puerta de casa”.

- Propio de este tiempo de Cuaresma es el salmo 50. Hemos leído un trozo de dicho salmo hace un momento. Sería importante que en algún momento de estos cuarenta días oráramos sobre el salmo 50 completo. A este salmo se le conoce como el “Miserere”. Es la primera palabra que inicia la oración: “Misericordia…” Se dice que este salmo lo compuso el rey David tras la denuncia que le hizo el profeta Natán, de parte de Dios, por haber mandado asesinar a Urías, con cuya mujer, Betsabé, se había acostado David. Dios hizo ver a David toda la profundidad y la maldad de su pecado. Fruto de esta gracia de Dios y de su arrepentimiento David compuso este salmo.

Por la lectura de esta oración se ve que hay dos grandes pilares en los que David se apoya: 1) la culpa y responsabilidad del pecador; 2) la bondad de Dios, que perdona. A Él se le súplica, pues sólo de Él puede proceder la salvación y la transformación del hombre pecador en un hombre santo.

1) David, el pecador, no echa la culpa a otros de su maldad, ni se escuda en su propia debilidad e igualmente tampoco David se justifica diciendo que fue más grande la tentación que su fuerza. No. Dice y ora David: “Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces”. Aquí resalta David que fue él quien pecó y no otro. Es cierto que a Urías lo mataron los soldados enemigos y que fue su general Joab quien lo puso en primera línea, donde más peligro había, pero también es cierto que fue el rey David quien envió una carta por medio del mismo Urías para el general Joab. En esa carta, que era su sentencia de muerte, se daban órdenes precisas para que a Urías se le pusiera en lo peor del combate y muriera, y de este modo se taparía el embarazo adúltero de su mujer por la violación de David. Sólo David violó a una mujer casada. Sólo David engañó a Urías. Sólo David firmó su sentencia de muerte en la carta que le entregó. Sólo David puso a Urías a la muerte. Su pecado contaminó a Betsabé, la mujer de Urías. Contaminó a éste por el engaño de que fue objeto y que le llevó a la muerte. Contaminó a Joab, al que le hizo cómplice de su asesinato. Pero también contaminó al mismo Dios. Nuestro pecado contamina y mancha y destroza al mismo Dios. Por eso, David escribió: “Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces”.

2) David apela a la misericordia de Dios (Miserére mei, Deus…). “Misericordia, Dios mío, por tu bondad; por tu inmensa compasión borra mi culpa. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado”. ¿Podrán ser lavados y arrancados para siempre del corazón de David todos los horribles pecados cometidos por él? El hombre pecador sabe en lo más íntimo de su ser que sólo Dios puede hacer esto. Por muy grande que sea el pecado del hombre, más grande es la misericordia y el perdón de Dios. Por eso, David se acerca humillado, con dolor de corazón, arrepentido y le muestra a Dios, sin disimulo alguno, sus pecados y le pide su perdón. La respuesta de Dios, como bien nos dice el profeta Isaías, no se hace esperar: “Aunque vuestros pecados sean como escarlata, blanquearán como la nieve; aunque sean rojos como púrpura, quedarán como lana” (Is. 1, 18). ¿Recordáis el caso que os conté hace unos meses de un jugador italiano? Os lo voy a repetir, porque ilumina muy bien todo esto: En el 2004 hubo un campeonato de fútbol europeo. En uno de los partidos jugaba Italia contra Dinamarca. En un momento del encuentro Francesco Totti, jugador italiano, escupió sobre el danés Poulsen. Por este hecho, Totti fue descalificado y se le prohibió jugar durante 3 partidos. Al llegar a Italia, a su casa, descalificado y no pudo seguir jugando con su equipo. Totti cogió un papel y escribió: “Santísima Virgen del Divino Amor (nombre de la devoción de un santuario mariano muy famoso en Italia), te pido perdón y te ruego que nunca me abandones. Tu Francesco”. Este papel lo envolvió en su camisa de la selección y lo entregó al santuario a través de un sacerdote, al que conocía desde niño. Totti ha elegido el camino de la fe para borrar su feo gesto con otro jugador. Decía Totti: El modo más hermoso para pedir perdón es dirigirse al único que sabe perdonar. Y por eso he sentido la exigencia de regalarle a la Virgen del Divino Amor mi camiseta. En ella confío y me siento en paz con Dios y con los hombres”.

En efecto, sólo de Dios procede el perdón y la transformación del hombre pecador en santo. “¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme […] Devuélveme la alegría de tu salvación”. Si Dios únicamente nos perdonara, pero no nos transformara interiormente, volveríamos a la misma situación de antes. No basta el mero perdón, que es mucho. Es necesario que Cristo Jesús nos arranque el corazón de piedra y nos ponga uno de carne. Esta carne debe ser extraída del mismo corazón de Jesús: corazón puro, corazón que comprende y que espera pacientemente, corazón que perdona a los otros y a uno mismo…

El camino que aquí se ha trazado de la mano del salmo 50 es el siguiente: 1) existe un pecado del hombre que hiere y daña a otro hombre y a Dios mismo; 2) el hombre tiene luz para ver su pecado, pero únicamente puede verlo con los ojos de Dios; 3) ver el propio pecado así lleva a uno a un auténtico dolor de corazón y a un arrepentimiento total; 4) el hombre pecador y con luz para ver su pecado suplica a Dios su perdón; 5) el pecador humillado y suplicante es escuchado y perdonado por Dios; 6) Dios transforma a ese hombre y le da un corazón nuevo, un espíritu nuevo; 7) esta nueva situación produce en el hombre alegría. No cualquier alegría, sino la de Dios, la que sólo Dios puede dar.

Este es el itinerario que la Iglesia nos marca para esta Cuaresma… y para toda la vida.

¡Que así sea!

10 niveles de poder (de la fe). (Ap. Jorge Pompa)

Gen 25:34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así MENOSPRECIO Esaú la primogenitura.

No puedo menospreciar(deshonrar) a Dios.

La mayor cantidad de personas accionan a una necesidad, pero no para la honra.

Mateo 25:14-15
Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su CAPACIDAD; y luego se fue lejos.

¿Cual es tu capacidad?

¿Como se desarrolla?
Se desarrolla conforme a tu trabajo y COMPROMISO.
¿Como se añade?
Se añade con peso, mayor capacidad(compromiso), mayor bendición.

Notas:
-Tu capacidad es del mismo tamaño que tu compromiso.
-Tu nivel de éxito esta basado en tu nivel de compromiso.
-Dios se compromete con los que se comprometen con el.
-El compromiso se ve revelado en los momentos de separación (Un hombre endose lejos). 

Mateo 25:19
Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.

-La gente que no quiere compromiso es porque no quiere dar cuentas.
-Si no sabes dar cuentas al que tienes enfrente, menos darás cuentas a quien no tienes enfrente.
-Cada persona irresponsable para dar cuentas es borrado del reino, si no das cuentas no te darás cuenta de donde esta el error, por eso no multiplicas, porque inviertes mal.

Mateo 25:21
Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

-El que da cuentas tiene dos características, es bueno y es fiel.
-La bendición viene acompañaba de compromiso y fidelidad.

Mateo 25:25
Por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo

-El miedo detiene el compromiso.

Mateo 25:26
Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.

-Se conformo y no lo multiplico, no te conformes con lo que Dios te ha dado, multiplica lo que tienes.
-Si te comprometes con Dios el te da todo lo que necesites.
-Falta de compromiso anula la fe.
-El compromiso activa la fe.

Jesus les dijo: Hombres de poca fe, hombres de poco compromiso.

Negligente = Pordiosero e indigente (Gente que no quiere compromiso)

- Si no te comprometes con Dios, el te ve como un pordiosero.

Primer nivel de poder (de fe)

Capacidad <<Dunamis>> = Poder de realización de las cosas (hasta terminarlas)

Hechos 1:4,8
4:Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre,la cual, les dijo, oísteis de mí.
8:Pero recibiréis poder(dunamis), cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra

Jesus les dijo: No salgan de Jerusalem hasta que hayan recibido dunamis (Porque si no dejaran todo a medias). 

Concordancia Dunamis
Rom

Segundo nivel de poder

<<Exousia>> =Libertad de acción o derecho de activar.


Continuara…


Ap. Jorge Pompa

Domingo IX del Tiempo Ordinario (A)

6-3-11 DOMINGO IX TIEMPO ORDINARIO (A)

Dt. 11, 18.26-28; Slm. 30; Rm. 3, 21-25.28; Mt. 7, 21-27



Homilía de audio en MP3

Queridos hermanos:

- Hace unos años, teniendo yo unos 35 años, salía por la mañana de mi casa y me encuentro con un señor de unos 55 años en el portal. Como yo no lo conocía de nada, hice ademán de seguir mi camino, pero él me habló y me llamó por mi nombre. Yo me fije más en él: tenía bigote y éste estaba muy sucio por el tabaco; los dedos de una mano también tenían ese color marrón consecuencia de fumar mucho; los ojos inyectados en sangre y los carrillos muy colorados, como de haber bebido, no en ese momento, pero sí de modo habitual. A pesar de fijarme bastante en él hice un gesto con mi rostro de no reconocerle. Entonces él me dijo que era fulano, y que habíamos ido juntos al instituto de La Luz (Avilés) allá por 1975. Realmente era imposible, al menos para mí, identificar a aquel señor “de unos 55 años” con el compañero mío de un curso del instituto y que en realidad tenía 35 años como yo.

Creo que me lo habéis oído contar en alguna ocasión: en una de mis primeras parroquias había una chica de unos 16 años que, con frecuencia, me decía que no estaba de acuerdo con la Iglesia al impedir ésta las relaciones prematrimoniales. Yo trataba de argumentarle para darle a conocer las razones de todo ello, pero esta chica me decía que no quedaba para nada convencida. Recuerdo que muy poco tiempo después de una de estas “disputas” vinieron sus padres a verme, pues ella se había quedado embarazada de un chico y “había que casarlos”. Yo les di mi opinión y finalmente la pareja, que tenían una edad parecida, se casaron en otra parroquia distinta de las que me correspondía a mí. La chica tuvo que dejar de estudiar; no pudo acabar el bachiller. El chico tuvo que ponerse a trabajar y los padres de ambos les buscaron un piso de alquiler y para allá se fueron los tres. Digo los tres, porque el hijo nació enseguida. Muy poco tiempo después supe que había problemas en el matrimonio… y se separaron casi inmediatamente. Dos inmaduros asumieron (o quisieron asumir, o les hicieron asumir) de repente una serie de obligaciones para las que no estaban preparados ni por supuesto convencidos de ello: tuvieron que asumir la atención de un bebé, las tareas de un hogar, el trabajo fuera de casa, la administración del sueldo, la convivencia conyugal… Luego yo me marché para Roma a estudiar y, al cabo de unos años, regresé por allí; me encontré con la madre de esta chica, y me contó que ésta andaba mucho de discoteca hasta altas horas de la madrugada. Ella, tras la separación, se había ido a vivir con sus padres y eran estos, es decir, los abuelos del niño quienes tuvieron que asumir toda la atención y educación del niño, pues la madre de éste quería vivir la juventud en la que aún estaba.

¿A qué vienen estos ejemplos y muchos más que se pueden poner? Como digo muchas veces, hay acciones del hombre que no traen ninguna consecuencia al mismo: por ejemplo, ponerse una chaqueta u otra, decidir si de postre se come un plátano o una manzana… Pero sí es cierto que otras acciones del hombre sí que traen consecuencias… para sí mismo y para otros. En efecto, el compañero mío de instituto ha ido tomando una serie de decisiones que lo llevaron a un deterioro físico muy importante. En efecto, la chica de antes, la que no veía problemas en tener relaciones sexuales a los 16 años…; pues bien, su decisión y su acción de mantener dichas relaciones le llevaron a elegir inmaduramente a un chico que era tan inmaduro como ella, a un embarazo no deseado, a un matrimonio no conveniente, a un truncar su vida en cuanto a estudios y preparación, a un no asumir su maternidad… y su hijo tuvo que pagar las consecuencias de todo esto. Como dice el refrán: “De aquellos polvos, vienen estos lodos”.

Estos dos ejemplos, y otros muchos que se puede poner, vienen a iluminar y a corroborar las palabras de Jesús en el evangelio de hoy: “…aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente”. Pero si os fijáis bien, los dos ejemplos que acabo de narrar son casos de la vida corriente y pueden ser contados y/o escuchados por personas sin fe. Y es que con esta primera parte de la homilía quiero hablar simplemente a nivel humano. O sea, lo dicho hasta ahora vale para creyentes y para no creyentes. Y la moraleja es: Nuestras palabras, nuestros actos tienen consecuencias. Y las consecuencias son para nosotros y para los demás. Una buena elección y decisión mía afecta positivamente a los que me rodean, pero al revés también sucede, es decir, mi mala cabeza puede afectar negativamente a los que me rodean. El escoger determinadas compañías, el no fomentar y esforzarme por valores humanos correctos, etc., me va a afectar inexorablemente a mí y a los míos. Un señor juega a las máquinas de modo desorbitado y las consecuencias son: pierde dinero, pierde el trabajo, pierde la vivienda, pierde la familia y, además, la destroza. Cualquier acto, cualquier palabra nuestra puede tener consecuencias para mí y para los demás. “…aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente”.

- Repito: Todo esto que he dicho en un sentido negativo, también sucede en un sentido positivo. Todo lo bueno que siembro en mí, en los míos, en los que me rodean… dará su fruto en algún momento. A este respecto recuerdo que en 1984, en mi primera parroquia había un hombre de unos 84 años de edad. Hacía mucho tiempo que no iba por la iglesia y empezó a acudir a mi llegada. Se empezó a confesar conmigo y me dijo que debía su fe a… (pensé que iba a decirme que a mí) a un sacerdote que hubo en la parroquia, cuando él tenía 14 años. Aquel sacerdote se había marchado y él había abandonado la práctica de la fe, pero ahí estuvo sembrada y 70 años después (sin saber cómo; Dios lo sabrá) salió a la luz. Las semillas buenas que se siembran están ahí… “El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca”.

- Ya pasando ahora de un modo más explícito al aspecto religioso vemos que Jesús parte de una premisa: “El que escucha estas palabras mías…”. Y a partir de esta escucha se pueden seguir, fundamentalmente, dos posturas diversas: ponerlas en práctica o no. Quien las pone en práctica es un hombre prudente. Quien no las pone en práctica es un hombre necio. El resultado no se ve de modo inmediato, ya que ambos hombres construyen una casa, una vida. Si se mira superficialmente las dos casas, las dos vidas… podemos concluir que las casas se pueden parecer entre sí, aunque la del hombre necio es más barata, ya que no ha tenido que gastar en cimientos. Se ha ahorrado una buena “pasta” en cimientos. En cambio, la casa del hombre prudente es más cara y le ha costado más tiempo, esfuerzo y dinero levantarla. Pero una casa y una vida quedan acreditadas sólo en las pruebas. La casa y la vida del hombre necio –dice Jesús- sucumben ante las pruebas. La casa y la vida del hombre prudente –dice Jesús- resisten ante las pruebas.

Pienso que todos los hombres, de un modo u otro, escuchamos las palabras de Dios, de Jesús. Puede que lleguen a nuestros oídos. Puede que lleguen a nuestro entendimiento. Puede que lleguen al sentimiento. Puede que llegue a nuestra voluntad. Puede que llegue a nuestro corazón, el núcleo íntimo de todo el ser. Muchas palabras nos resbalan, es cierto, pero muchas nos iluminan y nos emocionan. No muchas son las que realmente nos cambian y transforman.

¿Escucho las palabras de Jesús? ¿Cuánto tiempo a la semana dedico a esto? ¿Las pongo en práctica? ¿Mi casa, mi vida está asentada sobre roca o sobre arena?

5 Secretos de un campeon (Ptr. Gustavo Falcon)

¿Qué es un secreto?

Comúnmente podemos definir a un secreto como algo oculto, algo privado, algo valioso, pero en realidad un secreto no siempre tiene que ver con algo profundo y complicado, un secreto simplemente es algo que todos saben menos tu.

Muchas veces un secreto es un detalle que te puede ayudar a marcar la diferencia, pero si no lo sabes, no puedes avanzar, y muchas veces aunque ya lo conozcas, si no lo aplicas no sirve de nada. “Conocimiento que no aplicas no te pertenece”.

El ministerio del Apóstol Pedro comenzó en el momento en que se le revelo un secreto (Que Jesús era el hijo del Dios viviente), ese momento fue el que promovió el ministerio de Pedro, revelado directamente por el mismo Dios, y Jesús quería que continuara siendo un secreto “No le digan  a nadie”. Hay momentos en que tenemos que guardar silencio para que Dios hable.

Secreto No.1 
El hecho que no parezca un campeón, no significa que no lo sea.

Siempre va a existir alguien que crea que tu no eres el indicado. Si se trata de “parecer” la cosa no seria lo que es.

La autoestima es estar seguros de quienes somos.

Identidad = Yo no soy lo que la gente dice que soy, yo no tengo lo que la gente dice que tengo, yo no voy a donde la gente dice que voy, yo soy lo que Dios dice que soy, tengo lo que Dios dice que tengo y voy a donde Dios ha decretado que fuera. Atentar contra tu identidad es un error.

Dios no diseña fracasos (aunque hay fracasados), Dios no diseña perdedores (aunque hay perdedores), Dios no diseño al diablo (aunque hay un diablo). El rumbo que tomemos es en base a las decisiones que tengamos.

Camina en la identidad que Dios te dio, no permitas que nadie la cambie porque va de la mano con el propósito que Dios puso en tu vida. Jesús no cambio el carácter explosivo de pedro, solo canalizo su carácter para impulsar su propósito (Jesús ya sabia como era, así lo necesitaba).

Lo que la gente critica de ti, es la estrategia que Dios te ha dado para cumplir tu propósito.

Aunque Samuel no identifico a David, no significaba que no era material para ser rey. El hermano de David si parecía rey, pero no tenia la realeza (llamado, oficio, profesión), pero David no parecía rey, pero el si tenia la realeza dentro de el, Dios lo había escogido desde antes.


Secreto No. 2
Mientras sientas pasión en tu corazón, lo lograras.

No basta tener un sueño, hay que tener pasión en todo lo que hagamos, muchas veces iniciamos un proyecto como una emoción, pero la emoción es fugaz, la pasión es permanente. Un apasionado jamás pasa de moda.

Jesús al dar de comer = 5,000 personas.
Jesús en la cruz =
5 personas.

¿Qué es pasión?

1.-La pasión es correr una milla extra.

Hacer un esfuerzo extra aunque tus fuerzas no te den para mas, porque alli donde terminan tus fuerzas es donde comienzan las fuerzas de Dios.
Jeremías era un apasionado, siempre tuvo la aceptación ante los ojos de Dios, el predicaba y nadie le hacia caso, nadie sentía el dolor que el sentía, y estuvo a punto de dejarlo todo, pero un fuego(pasión) dentro de el, no se lo permitió.

2.- Invertir lo que tenga que invertir.

Lo que tienes y hasta lo que no tienes. No te manejes en tu opción, muévete en tu bendición.

3.-Dar la vida por lo que sabes que te pertenece.

Lucha por lo que sabes que es tuyo, contra lo que se te ponga enfrente, si la pasión esta dentro de ti, lo lograras.

Acróstico de Pasión:

Pídele a Dios esa pasión que necesitas hacer de tu vida 
Ama tu propósito y tu visión para tener un buen resultado. 
Se perseverante, aguanta todo. 
Inténtalo una y otra vez. 
Olvida tus fracasos, tómalos como experiencia y nunca como amargura. 
No renuncies a tus sueños.


Continuara...


Ptr. Gustavo Falcon

Domingo VIII del Tiempo Ordinario (A)

27-2-11 DOMINGO VIII TIEMPO ORDINARIO (A)

Is. 49, 14-15; Slm. 61; 1 Cor. 4, 1-5; Mt. 6, 24-34


Homilía de audio en MP3

Queridos hermanos:

- Confianza absoluta en Dios. El evangelio de hoy es precioso. Sólo puede decir este evangelio un lunático o un enamorado de Dios, pero, en este último caso, tiene que ser una persona que haya experimentado en su propio ser el cuidado y la ternura de ese Dios del que habla. Dice Jesús en esta parte del sermón de la montaña: “No estéis agobiados por la vida pensando qué vais a comer, ni por el vestido pensando con qué os vais a vestir […] No os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos”. Pero ¡qué difícil es vivir así cuando todo el mundo que nos rodea y toda la experiencia de vida nos indica que hay que ser previsores! ¡Qué difícil es vivir así cuando va faltando el trabajo, van cerrando empresa tras empresa, no se llega a final de mes, no se puede pagar la letra de la hipoteca, has conseguido ahorrar 150 € en un mes y se te estropea la lavadora y, al comprarla te gastas, 500 €…! ¡Qué difícil es vivir fiándose de Dios cuando Él no parece tener prisa o, al menos, no tiene la misma prisa que nosotros p0r arreglar las cosas! Y, sin embargo, Jesús y los santos que han experimentado a Dios en sus vidas nos dicen y nos repiten: “Mirad a los pájaros: ni siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? […] Fijaros cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?”

Haríamos muy mal si, al ver a un persona que practica este modo de vida y esta confianza, nos fijáramos en dicha persona y la admiráramos como a un ser extraordinario. Lo extraordinario no es que una persona viva así. NO. Lo extraordinario es comprobar cómo Dios cumple esa Palabra que acabamos de escuchar: realmente Dios alimenta a los pájaros, pero mucho más a nosotros sus hijos. Realmente Dios viste de belleza a los lirios y a las hierbas del campo, pero nos cubre mucho más a nosotros. Y, cuando esto no sucede en el mundo, no es por culpa de Dios, sino del hombre que roba al otro hombre.

El otro día me decía un hombre que vino a hacer dirección espiritual que le había llamado mucho la atención una entrevista que hicieron a Mourihno, entrenador del Real Madrid. Decía él que era muy creyente, que Dios era muy importante para él, que él debía ser un buen tipo, ya que Dios le regalaba tantas cosas: una familia, unos amigos, un trabajo que le gustaba, una salud, unos bienes materiales para cubrir sus necesidades y las de los suyos. Y, al hilo de esta entrevista, me decía el hombre que vino a hacer dirección espiritual que él se sentía también como Mourihno: un privilegiado, pues Dios le regalaba tantas cosas y eso a pesar de que tenía tantos problemas en su trabajo, en su familia, en su entorno…, pero él era capaz de ver la mano providente y misericordiosa de Dios.

Voy a contaros un relato de indios americanos, que enlaza muy bien con todo lo que os estoy contando aquí. Leo: “¿Conoces la historia del rito en el paso de la infancia a la juventud de los indios Cherokee? Cuando el niño empieza su adolescencia, su padre le lleva al bosque, le venda los ojos y se va dejándolo solo. Él tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche y no puede quitarse la venda hasta que los rayos del sol brillan de nuevo en la mañana. Él no puede pedir auxilio a nadie. Una vez que sobrevive esa noche, él ya es un hombre. El niño está, naturalmente, aterrorizado. Él puede oír toda clase de ruidos: Bestias salvajes que rondan a su alrededor, lobos que aúllan... Quizás algún humano puede hacerle daño. Escucha el viento soplar y la hierba crujir, sentado estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda; ya que es la única manera en que puede llegar a ser un hombre. Por último, después de esa horrible noche, aparece el sol y el niño se quita la venda… Es entonces cuando descubre a su padre sentado junto a él. Su padre no se ha ido, ha velado toda la noche en silencio, sentado en un tronco para proteger a su hijo del peligro sin que él se dé cuenta. Cuando vienen los problemas y la oscuridad en nuestra vida, lo único que tenemos que hacer es confiar en Él. Algún día vendrá el amanecer y lo veremos cara a cara tal cual es. En la noche más negra, recordemos quién es nuestro Padre. Esto mismo nos es recordado por el profeta Isaías con unas palabras bellísimas, que acabamos de escuchar en la primera lectura: “¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré. O también las palabras del Salmo 61: “Sólo en Dios descansa mi alma, porque de Él viene mi salvación; sólo Él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré. Descansa sólo en Dios, alma mía, porque Él es mi esperanza; sólo Él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré […] Pueblo suyo, confiad en Él, desahogad ante Él vuestro corazón”.

- “Nadie puede estar al servicio de dos amos […] No podéis servir a Dios y al dinero”. Quien no confía y se abandona en Dios como se ha dicho hasta ahora en la homilía, entonces es que confía y se apoya en el dinero, en el mundo, en su fuerza, en sus miedos, en sus títulos, en sus posesiones, en su salud… Y uno que quiere seguir de verdad a Cristo Jesús se apoya y está al servicio sólo de Dios. Para conseguir esto es necesario morir a un mismo y a las propias seguridades.

- “A cada día le bastan sus disgustos”. También dice Jesús en el Padre nuestro: “Danos hoy nuestro pan de cada día”. Vivamos el hoy…, con sus cosas buenas y con sus cosas malas. Si abrimos de verdad los ojos, veremos y percibiremos la presencia de Dios junto a nosotros, como el niño Cherokee. Tantas veces no somos capaces de reconocerlo por la venda que tenemos, por la oscuridad que nos rodea o por nuestros propios miedos y terrores, que nos impiden sentir la cercanía del Padre.

Ya para terminar quisiera aquí leeros algunos trozos compuestos por el Papa Juan XXIII, ya que, como os decía el domingo pasado, vivir así es sobre todo un don y un regalo de Dios, pero también en una pequeña parte un esfuerzo y una tarea nuestra. Veamos ahora cómo Juan XXIII se esforzaba en vivir en el día a día en total confianza con Dios:

“Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida en un momento.

Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a mis deseos.

Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere.

Sólo por hoy creeré firmemente –aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.

Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedos de gozar de lo que es bello y de crecer en la bondad”.